Santa Fe: El agua tiene sabor ¿A qué se debe?

Frente a la ola de preguntas y reclamos por el radical cambio en el sabor del agua, Aguas Santafesinas (Assa) reveló las causas que origina un sabor distinto en el agua, incluso una coloración que no es la habitual. Desde la empresa provincial manifestaron que el fenómeno está ligado a la bajante del río, pero descartaron que traiga inconvenientes para su uso o consumo.

El vocero de Aguas Santafesinas, Germán Nessier afirmó frente a la prensa: «Ante el escenario de bajante extraordinaria del río Paraná, la empresa no solo viene trabajando en reforzar tomas de aguas, sino en poner todos sus esfuerzos para brindar el servicio como se realiza diariamente«.

Al ser consultado sobre el sabor salado, que presenta para algunos santafesinos el agua que tomamos, destacó: «Esto puede suceder porque desde alguna toma se puede captar agua con mayor concentración de minerales, algo propio de esta bajante extraordinaria, donde los números promedios del río para esta fecha se encuentran muy por debajo de lo normal«. Y aseguró que pese a ello, el tratamiento del agua es el mismo, siguiendo las normas y estándares necesarios para hacerlo y haciendo que continúe siendo apta para el consumo.

«También depende mucho de la percepción de cada uno de los santafesinos«, dijo en cuanto a los sabores y «que puede variar de uno a otro«. Además se debe de tener en cuanta que se trata de algo circunstancial y que no afecta al servicio.

SIGAMOS CUIDANDO EL AGUA
Assa advirtió que la extraordinaria bajante que está sufriendo el río Paraná hace necesario que los vecinos realicen un uso responsable y solidario del agua potable, a fin de hacer sostenible el servicio en estas circunstancias.

Desde Aguas Santafesinas recomiendan:

  • No utilizar el agua potable en actividades que pueden postergarse, en particular las que demandan importante cantidad de agua: lavado de autos y veredas, riego de jardines etc.
  • Una manguera con salida continua de agua gasta 500 litros por hora: evitemos su uso.
  • Solo lavar las veredas utilizando baldes o mangueras provistas de sistemas de corte (gatillo o interruptores o pulsadores) para evitar el derroche.
  • Tampoco lavar vehículos ni arrojar aguas servidas a la vía pública.
  • Desengrasar la vajilla con la bacha llena de agua. Recién abrir la canilla para enjuagar.
  • Utilizar el lavarropas siempre con carga completa.
  • No debemos dejar que el agua corra innecesariamente al lavar los platos, al lavarse los dientes o al bañarse, una ducha de 10 minutos consume 80 litros de agua.
  • Controlar las pérdidas en canillas, tanques de agua y otras instalaciones, un depósito de inodoro con deficiencias desperdicia cientos de litros por día.

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