¿JUGUETES PARA LA DESIGUALDAD?

«Quiero ser mami de un ‘sigoto’ lindo que pueda cuidar», dice la canción que publicita los muñecos. La «s» de sigoto no es un error, así denominó a sus muñecos la empresa que los vende, en clara alusión a cigoto, el óvulo fecundado por el espermatozoide en el primer paso del embarazo.

Los juguetes tienen un impacto muy fuerte en la construcción de la identidad. Y muchas veces la forma en que se ofrecen y se ponen a disposición de niños y niñas refuerzan y consolidan estereotipos de género.

Los Ksi-meritos forman parte de una gama de muñecos llamados “Neonatos”. Tienen incluso desde hace años su propia canción: “¿Y qué es un sigoto (sic)? … es casi un neonato, es como un pancito que se va medio a hornear … requiere cuidados y los cariñitos que tú les puedas dar … trátalo con ternura porque es un ser especial. Quiero ser mami de un sigoto lindo que pueda cuidar…”, dice parte de la misma.

Los muñecos buscan crear conciencia en los niños –mejor dicho, en niñas– de la importancia de cuidar al bebé desde mucho antes del nacimiento.

Casualmente ¿o no? aparecieron algunos años después de que se despenalizara el aborto en las primeras 12 semanas de gestación en la ciudad de México en 2007.

La dueña de Distroller, la empresa fabricante de estos simpáticos muñecos de colores pastel, es Amparín Serrano. Nacida en 1965, Amparín pertenece a una de las familias más ricas de México, y reconocida públicamente por ser “antiderechos”.

Impactante, ¿no?

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