La verdad fue, es y seguirá siendo un terreno de disputa || Editorial Juan Manuel Berlanga

Un tribunal federal sentenció ayer que Cristina Fernández de Kirchner defraudó la administración del Estado y la condenó a 6 años de prisión. La pena máxima que contempla el código penal para ese delito.
Un detalle no menor, los mismos jueces resolvieron también que la dos veces presidenta y actual vice presidenta no puede volver a postularse a ningún cargo. De por vida.

«¿Qué van a decir ahora los que la votaron? ¿Qué van a decir ahora los kukas?«

Ayer habló Cristina después de conocerse la sentencia. Dejó en claro su mirada de la situación. Dijo que hay un Estado paralelo manejado por la Mafia. Y también le puso jefatura a esa asociación ilícita: Héctor Magnetto y el grupo Clarín, que ahora también se llama Grupo Telecom.

«Los kukas son unos termos que no ven la realidad y sólo repiten lo que ella dice«.

Siguiendo el razonamiento de quienes odian a esta mujer, los kukas creen que hay una mafia que maneja los resortes de la Justicia. O sea, un sector mayoritario de los pobladores y pobladoras del país cree lo que dice Cristina.


Por más que no compartimos las premisas de este tipo de pensamiento, vamos a llegar a la misma conclusión: Un gran sector de la sociedad, que en 4 de las últimas 5 elecciones presidenciales logró conformar mayoría, cree que Cristina es inocente, que la causa es un mamarracho y que la justicia en este país perdió el rumbo.


Casualmente, desde ese mismo sector popular se cree que quienes celebran la condena son unos termos que repiten como loritos lo que Magnetto manda a hacer tapa.


De un lado y del otro del río bravo, se pueden abrazar hechos, verdades parciales, pruebas, fallos para argumentar su posicionamiento. Y las discusiones entre los de a pie terminan en laberintos perfectos y todos y todas terminan pensando en un termo para definir al eventual adversario.

No hablemos de política

¿Por qué es un hit el «no hablemos de política» en los encuentros? Porque creo que sos un termo en eso y terminamos peleando al pedo.


La verdad fue, es y seguirá siendo un terreno de disputa.


Así como es un hipócrita o un profundo ignorante quien sostiene que en el gobierno kirchnerista no hubo direccionamientos de obra pública a empresas de Lázaro Baez, es igualmente hipócrita o profundamente ignorante quien cree que se acaba de consumar un juicio justo.
Algunos eligen creer. Otros buscan ocultar. La grieta exige no perder banderas, no entregar batallas.

Construir la verdad

La obra pública fue, es y será una fuente inagotable de recursos. Paso lo mismo que con el narcotráfico. Son cajas que lo compran todo.

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