Un plan de conectividad para derribar la brecha digital

Si bien vivimos en la era de la conectividad, aún hay hogares donde las familias cuentan con un sólo celular, una única computadora para compartir, una tablet con un procesador de baja conectividad y un servicio prepago donde el crédito vuela tan alto como las tarifas de abono fijo para contar con conexión a internet.

Si algo dejó entrever la pandemia, es que la desigualdad cuando de acceder a la conectividad se trata, sigue siendo un flagelo. La conexión termina siendo cara, mala e irregular.

De acuerdo a un estudio del Centro de Investigación Social de TECHO Argentina, indicó que el 79,8% de las personas encuestadas declararon tener acceso a internet a través de wifi o datos móviles, el 63% consideró que la calidad de la señal es mala.

La educación no es en el único ámbito en el que la pandemia evidenció que la conectividad es esencial. Para trabajar, hacer trámites, pedir turnos médicos, tener un momento de ocio, relacionarse con otros se requiere una buena conexión a internet.

Para reducir la brecha digital, el Estado aprobó el PBU. ¿Pero qué sucede particularmente en nuestra provincia? Créase o no, hoy la mitad de los alumnos en Santa Fe no tiene conectividad y sólo el 18 % cuenta con una conexión estable en su hogar.

¿Te pusiste a pensar lo que sale realmente de la virtualidad? Te dejamos esta info comparativa, teniendo en cuenta que se trata de servicios para un nuevo cliente categoría hogar, sin incluir servicios de cable o telefonía. 

¿Seguiremos insistiendo en la Ley de Conectividad? Absolutamente.

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